Tacones de 15 centímetros como mínimo, camisas capaces de darnos una insolación en pleno verano, vestidos que te impiden dar dos pasos sin regalar unas hermosas vistas a media calle y peinados que obligan a caminar como geishas por miedo deshacerlos… ¿Os suena? Efectivamente, es todo lo que nos han vendido siempre que es imprescindible para una primera cita, ¡hasta ahora!

Porque en Shakn apostamos por la gente real, hemos decidido tirar abajo todos los tópicos propios de una primera cita y animarte a que tu primer encuentro sea completamente diferente.

Nada de vestimentas imposibles: No es que te animemos a ir en chándal (aunque el pantalón con raya en los laterales sea tendencia), pero tampoco a que camines mirando fijamente al suelo para no caerte o a que verifiques en cada fachada de cristal que la gomina sigue ahí y ni un pelo se ha movido de su sitio. Ser espontáneos y naturales es la mejor manera de asegurarte que a la persona de en frente le gustas tal y como eres. Escoge un look que defina quien eres… ¡Y no escondas nada!

La cuenta a medias, por favor: Ni estamos en pleno rodaje de Oficial y Caballero, ni esto es un escenario de Shakespeare. Atrás quedaron los tiempos en los que es necesario que ellos paguen todo y ellas se dejen mimar. Nada como pagar a escote o que uno invite a la cena y el otro a las copas. ¡Independencia, por favor!

Olvida todo lo que la película Hitch te enseñó: Como Will Smith sea tu líder espiritual para saber cómo obtener el primer beso… mal. Ni tiene que haber primer beso en el portal, ni debes medir al detalle cada elemento de la noche y mucho menos bailar en el sitio. Como consigas que la persona que te acompañe se ría y se divierta, lo tienes hecho. Y si para eso hay que hacer algo el ridículo, pues se hace.

Que no te presione el primer beso: Puede haber un beso tímido, pueden suceder cientos de besos pasionales o puede no ocurrir nada. Y ninguna de las opciones tiene por qué ser más determinante que otra. Deja que todo surja y olvida las presiones.

Así que ya sabéis, es momento de olvidarse de todo lo aprendido, ser vuestros propios maestros y establecer vuestras propias reglas del primer encuentro.